Osteopatía pediátrica

Durante el embarazo y sobretodo en el parto son muchas las circunstancias que pueden afectar la salud del bebé (cesárea, prematuros, fórceps...). Por otro lado, es fundamental el correcto desarrollo del sistema músculo esquelético y visceral durante los primeros meses de vida.

 

La osteopatía pediátrica responde con unas técnicas manuales muy suaves con el objetivo de devolver el equilibrio funcional y visceral al bebé y así permitirle un correcto desarrollo respetando cada fase de su evolución.

 

Los bebés que lloran constantemente (sea de día o de noche), los que no comen correctamente, los que regurgitan, los que padecen estreñimiento, los que sufren de procesos respiratorios (asma, bronquitis...), patologías cutáneas (dermatitis, eccemas), etc. son niños que, habitualmente, padecen patologías tratables por la osteopatía.

 

Los primeros años de un niño son fundamentales para su desarrollo físico y mental. Desde la cuna, los niños crecen por etapas y cada una de ellas lleva su tiempo. Al nacer, el recién nacido tiene una Sistema Nervioso Central (SNC) que no está aún terminado; los sistemas de la estática y de la motricidad están inacabados. El recién nacido tiene una postura de enrollamiento del tronco y de flexión de las extremidades. Aunque el tono de los flexores sea superior, aceptan ser colocados en estiramiento pasivo. Al principio, el recién nacido va a captar las informaciones, las vibraciones, preferentemente a través de la piel. Por lo tanto, en el lactante es importante comenzar el tratamiento con un masaje especial de sus cadenas musculares.

 

El lactante percibe las tensiones musculares y viscerales. Estas tensiones él las siente desde las primeras necesidades físicas o psíquicas. Está sometido a su propio cuerpo, con sus reacciones musculares y viscerales. Está bajo el dominio de sus propias reglas fisiológicas y biológicas.

 

Nuestro tratamiento va a tener una acción sobre:

 

- la piel
- la organización muscular
- las articulaciones
- el sistema visceral
- las suturas craneales

 

El recién nacido va a encontrarse a gusto, sus ritmos biológicos serán respetados con la alternancia de las tomas y el sueño apacible. En los meses siguientes, tanto en el plano estático como en el dinámico y comportamental, la relación continente – contenido permitirá la expansión del niño.


Bases del tratamiento

El tratamiento tendrá como cualidad el ser preventivo o curativo. Se ha de realizar lo antes posible en el lactante y en el niño. Nuestro tratamiento va a permitir a los bebés y niños el poder integrarse antes y mejor al movimiento, evolucionando satisfactoriamente hacia la prehensión de los objetos.

 

El tratamiento preventivo

 

Permite verificar si el bebé no está sometido a un estrés, que puede provenir del parto pero también de un problema digestivo, como el frecuente reflujo. En este caso, se encuentran en el bebé ciertas cadenas musculares hipertónicas. La madre no percibe este hecho como un motivo de consulta, pero toda agresión no tratada ya sea interna o externa, tendrá una influencia sobre el sistema postural de su cuerpo y sobre su sistema inmunitario. Es importante tratar al bebé dentro de los seis primeros meses, pues durante este periodo el bebé acepta más fácilmente la posición en decúbito. En cuanto comienza a adoptar la posición cuadrúpeda será menos disponible para el tratamiento.

 

El tratamiento curativo

 

Las disfunciones craneales o vertebrales pueden provocar una debilidad general en el cuerpo del niño, disminuyendo su resistencia a la enfermedad.
La osteopatía pediátrica responde con unas técnicas manuales muy suaves con el objetivo de devolver el equilibrio funcional y visceral al bebé y así permitirle un correcto desarrollo respetando cada fase de su evolución.

 

¿Cuándo llevar a su hijo al osteópata?

 

Cuando presente alguno de estos trastornos:


-ESTREÑIMIENTO.
-DIGESTIONES DIFÍCILES (cólicos).
-GASES.
-REFLUJO GASTROESOFÁGICO.
-FRECUENTES DOLORES DE GARGANTA.
-BRONQUITIS, ASMA.
-DOLORES DE PIERNAS, CADERAS O PIES.
-PROBLEMAS OCULARES.
-CATARROS FRECUENTES.

-ESCOLIOSIS.
-OTITIS, SINUSITIS, RINOFARINGITIS.
-DOLORES DE ESPALDA.
-TORTÍCOLIS.
-PIE ZAMBO.
-DEFORMACIONES DE LA CABEZA (Plagiocefalia)
-REFLUJOS VESICO-URETRALES.
-PROBLEMAS PARA DORMIR (desordenado, inquieto...).
-TRASTORNOS DE LA COLOCACIÓN DENTAL Y/O DE LA DEGLUCIÓN.

-También deberían pasar un control osteopático todos los niños nacidos después de un parto difícil, o demasiado largo, o demasiado corto; un parto provocado; un parto instrumental (fórceps, ventosa) un parto de cara o de nalgas o un parto por cesárea.

¿Cómo es una sesión de osteopatía pediátrica?

Comenzará por un examen clínico. El examen del recién nacido, además de centrarse en un examen neurológico básico debe incluir un examen de los pies, caderas y columna vertebral, en busca de malformaciones congénitas.

Seguiremos por una exploración del cráneo del recién nacido en busca de solapamientos y compresiones de las distintas suturas craneales. Son estos solapamientos y compresiones suturales los que provocan deformaciones craneales y pueden ser corregidas con el tratamiento osteopático prematuro con la consiguiente disminución de los signos clínicos.

El tratamiento del recién nacido se inicia desde la periferia:

 

  • -Miembros inferiores (pies, rodilla, cadera, pelvis).
  • -Raquis.
  • -Miembros superiores (glenohumeral y clavículas).
  • -Cráneo.
  • -Visceral.

Adaptado de Osteopatía Pediátrica de Ricard y Martínez y de Tratado de osteopatía pediátrica de Francisco Fajardo